EN ISO 11612 y EN ISO 11611: ropa frente al calor, la llama y la soldadura

Guantes de soldador STARK BWOLF

La ropa de protección frente al calor y la llama se rige en Europa por dos normas que a menudo aparecen juntas en la misma etiqueta: la EN ISO 11612 y la EN ISO 11611. Se parecen, pero responden a riesgos distintos, y elegir la equivocada puede dejar a un trabajador sin la protección que necesita.

Esta guía explica qué cubre cada una, cómo leer sus letras y clases, qué otras normas suelen acompañarlas y cómo cuidar estas prendas para que sigan protegiendo.

Dos normas que no son intercambiables

  • EN ISO 11612: ropa de protección contra el calor y la llama en general. Pensada para industria con exposición a llama, calor radiante o convectivo y salpicaduras de metal fundido: fundiciones, siderurgia, petroquímica, vidrio o mantenimiento industrial.
  • EN ISO 11611: ropa de protección específica para soldadura y procesos afines. Protege frente a las pequeñas salpicaduras de metal fundido, el contacto breve con la llama y el calor radiante del arco, y reduce el riesgo de descarga eléctrica por contacto breve y accidental con conductores de bajo voltaje.

Una prenda solo EN ISO 11612 no está ensayada para soldadura, y una prenda solo EN ISO 11611 no está pensada para la exposición prolongada a calor intenso de una fundición. Por eso muchas prendas profesionales se certifican con ambas.

EN ISO 11612: las letras

La etiqueta de una prenda EN ISO 11612 muestra una serie de letras, cada una seguida en su caso de un número de nivel. Cuanto mayor es el número, mayor la protección:

  • A1 y A2, propagación limitada de la llama. Es el requisito básico: la prenda no debe seguir ardiendo al retirar la llama. A1 se ensaya aplicando la llama en la superficie del tejido y A2 en el borde. Toda prenda EN ISO 11612 debe cumplir al menos uno de los dos.
  • B, calor convectivo (niveles B1 a B3). Protege frente al calor transmitido por el aire caliente y la llama.
  • C, calor radiante (niveles C1 a C4). Protege frente al calor que emiten hornos, superficies incandescentes o metal fundido a distancia.
  • D, salpicaduras de aluminio fundido (niveles D1 a D3).
  • E, salpicaduras de hierro fundido (niveles E1 a E3).
  • F, calor de contacto (niveles F1 a F3). Protege al tocar o apoyarse en superficies calientes.

Así, una prenda marcada A1 B1 C1 es adecuada para un riesgo de llama y calor moderado, mientras que en una fundición de aluminio habrá que buscar un nivel alto en D. La evaluación de riesgos del puesto debe indicar qué letras y niveles se necesitan.

EN ISO 11611: clase 1 y clase 2

La norma de soldadura divide la ropa en dos clases según el proceso:

  • Clase 1: técnicas de soldadura con menos salpicaduras y calor radiante bajo. Por ejemplo, soldadura con gas, TIG, MIG de baja intensidad, microplasma, soldadura fuerte o por puntos, y soldadura con electrodo de rutilo.
  • Clase 2: técnicas con más salpicaduras y calor radiante alto. Por ejemplo, soldadura con electrodo básico o de celulosa, MAG con CO2 o mezclas de gases, MIG de alta intensidad, hilo tubular sin gas, corte por plasma, arco aire, oxicorte y proyección térmica. También se recomienda en espacios confinados y al soldar por encima de la cabeza o en posiciones forzadas.

La prenda también indica si cumple A1 o A2 en propagación de la llama. Ante la duda entre clase 1 y clase 2, la clase 2 da más margen.

El resto del equipo del soldador es igual de importante: pantalla o careta con el filtro adecuado, guantes de soldador de cuero con manguito largo y calzado para soldadores, sin cordones expuestos donde puedan caer chispas. Tienes las prendas en la sección de ropa de soldador.

Normas que suelen acompañarlas

En muchos puestos el riesgo térmico viene acompañado de otros, y la prenda debe cubrirlos todos. Las combinaciones más frecuentes:

  • EN 1149-5, propiedades antiestáticas. Evita que la prenda acumule carga electrostática y produzca una chispa. Imprescindible en atmósferas explosivas (zonas ATEX), como refinerías, plantas químicas o gasolineras.
  • IEC 61482-2, arco eléctrico. Protege frente a los efectos térmicos de un arco eléctrico. Necesaria para electricistas que trabajan en cuadros, subestaciones o instalaciones en tensión. La protección se expresa en clases o en un valor de energía que la prenda es capaz de soportar.
  • EN ISO 20471, alta visibilidad, cuando además se trabaja junto a tráfico o maquinaria en movimiento. Lo explicamos en EN ISO 20471: las clases de alta visibilidad.

Las prendas que reúnen varias de estas certificaciones se conocen como ropa multinorma.

Tejido tratado frente a fibra inherente

La protección ignífuga se consigue de dos formas:

  • Tejido tratado: algodón o mezclas de algodón a los que se aplica un acabado ignífugo. Es más económico y cómodo, pero la protección depende de que el tratamiento se mantenga, y puede ir disminuyendo con los lavados si no se cuida bien. La etiqueta indica el número máximo de lavados con los que se ha certificado.
  • Fibra inherente: fibras que son ignífugas por su propia estructura química, como las aramidas o las modacrílicas. La protección no se pierde con los lavados, la prenda dura más y suele ser más ligera. El precio de compra es más alto, pero en usos intensivos el coste por año de uso puede salir más bajo.

El error más común: lo que se lleva debajo

De poco sirve una prenda ignífuga si debajo se lleva una camiseta de poliéster, poliamida u otra fibra sintética. Ante el calor intenso, esas fibras se funden y se pegan a la piel, provocando quemaduras más graves que la propia llama.

Debajo de la ropa de protección hay que llevar prendas de algodón 100 % o, mejor aún, ropa interior también ignífuga. Lo mismo aplica a los forros polares, chalecos o chaquetas de abrigo que se pongan encima: si no son ignífugos, anulan la protección.

Lavado y mantenimiento

Una prenda ignífuga mal lavada puede dejar de proteger sin que se note a simple vista. Algunas reglas básicas:

  • Sigue siempre la temperatura y el número máximo de lavados que indica la etiqueta.
  • No uses suavizante. Deja una película en el tejido que puede ser inflamable y que reduce la protección.
  • No uses lejía ni blanqueantes, porque degradan las fibras y el tratamiento.
  • Lava la ropa de trabajo por separado, y retira cuanto antes las manchas de aceite, grasa o disolventes: son combustibles y anulan la protección en esa zona.
  • No cosas parches ni añadas logotipos o bandas que no sean ignífugos.
  • Retira la prenda si tiene agujeros, quemaduras, desgarros o zonas desgastadas.

Muchas empresas encargan el lavado a lavanderías industriales especializadas, que conocen los procesos adecuados para cada tejido.

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