El pijama sanitario es la prenda de trabajo que más horas acompaña a enfermeras, auxiliares, médicos, fisioterapeutas, odontólogos y personal de clínicas. Se lava casi a diario, se mueve sin parar y tiene que transmitir limpieza y profesionalidad. Elegir bien el tejido, el corte y la talla marca la diferencia entre un uniforme que dura meses y uno que se deforma en pocas semanas.
Las piezas: casaca y pantalón
El pijama sanitario se compone de dos piezas que normalmente se compran por separado, lo que permite combinar tallas distintas arriba y abajo.
- Casaca. Puede tener cuello de pico, cuello redondo o cierre cruzado con botones o corchetes. El cuello de pico es el más habitual por comodidad. Los bolsillos de pecho y laterales son muy útiles para llevar bolígrafos, tijeras o el teléfono.
- Pantalón. Con cintura elástica, cordón o una combinación de ambos. La cintura elástica con cordón es la más versátil porque se ajusta a cambios de talla y a turnos largos.
El tejido: la decisión más importante
La mayoría de pijamas sanitarios se fabrican en mezclas de poliéster y algodón, y cada vez más con un pequeño porcentaje de elastano.
- Mezclas con más poliéster. Resisten mejor los lavados frecuentes a temperatura alta, se arrugan menos y secan antes. Son la opción más práctica para hospitales y clínicas con mucha rotación.
- Mezclas con más algodón. Más frescas y agradables al tacto, aunque se arrugan más y pueden encoger si no se siguen las instrucciones de lavado.
- Tejidos con elastano. Aportan elasticidad y libertad de movimiento. Son muy apreciados en fisioterapia, odontología y puestos con mucha actividad física.
Antes de comprar, revisa la temperatura máxima de lavado en la etiqueta. En entornos sanitarios es un dato clave.
Los colores tienen su función
Muchos centros usan colores para distinguir categorías profesionales: por ejemplo, un color para enfermería, otro para auxiliares y otro para quirófano. Si tu clínica todavía no tiene un código de colores, vale la pena definirlo. Ayuda a los pacientes a identificar a cada profesional y facilita la organización del vestuario.
Los tonos medios, como el azul, el verde o el granate, disimulan mejor las pequeñas manchas que el blanco puro, que exige más cuidado.
Cómo acertar con la talla
- Mide contorno de pecho para la casaca y contorno de cadera para el pantalón, y compáralos con la tabla de tallas del modelo.
- El pijama sanitario debe permitir agacharse, estirar los brazos y levantar peso sin tirar. Si dudas entre dos tallas, en casaca suele ser mejor la mayor.
- Comprueba el largo del pantalón. Un bajo que arrastra se ensucia y es un riesgo de tropiezo.
- Si equipas a todo un equipo, recoge las tallas de cada persona antes de pedir. Evita cambios y retrasos.
Complementos que completan el uniforme
- Calzado sanitario. Zuecos o zapatos con suela antideslizante y que se puedan limpiar con facilidad.
- Batas. Para consultas, laboratorio o farmacia. Lo explicamos en nuestra guía sobre cómo elegir batas de laboratorio.
- Desechables. Calzas, gorros y guantes para zonas que lo requieran. Tienes más detalle en la guía de calzas desechables.
Uniformes con el nombre de tu clínica
Bordar el logotipo de la clínica y el nombre de cada profesional en la casaca refuerza la imagen del centro y ayuda a los pacientes. Pide presupuesto en nuestra página de personalización.
Dónde encontrarlos
Tienes casacas, pantalones, batas y calzado en la sección de uniformes sanitarios, y una selección pensada para centros en nuestra página de uniformes para clínicas. Si vas a equipar a un equipo completo, escríbenos y te ayudamos con tallas y colores.



