Si tienes trabajadores a tu cargo, los equipos de protección individual no son opcionales. La normativa española establece con bastante claridad quién debe proporcionarlos, quién paga, cómo se eligen y qué ocurre si no se usan. En esta guía resumimos las obligaciones de la empresa en materia de EPI, para que sepas por dónde empezar.
Esta guía es informativa y no sustituye el asesoramiento de tu servicio de prevención.
Qué se considera un EPI
Un equipo de protección individual es cualquier equipo que el trabajador lleva o sujeta para protegerse de uno o varios riesgos que puedan amenazar su seguridad o su salud. Cascos, guantes, calzado de seguridad, gafas, protectores auditivos, mascarillas o ropa de alta visibilidad son EPI.
La ropa de trabajo corriente y los uniformes que no protegen frente a un riesgo concreto no son EPI. Un pijama sanitario, por ejemplo, es ropa de trabajo, mientras que un guante de nitrilo certificado frente a microorganismos es un EPI.
La normativa de referencia
- Ley 31/1995, de Prevención de Riesgos Laborales. Establece el marco general y obliga al empresario a proporcionar a sus trabajadores equipos de protección individual adecuados y a velar por su uso efectivo.
- Real Decreto 773/1997. Desarrolla las disposiciones mínimas de seguridad y salud sobre la utilización de EPI por los trabajadores.
- Reglamento (UE) 2016/425. Regula los requisitos que deben cumplir los EPI para comercializarse en la Unión Europea, incluido el marcado CE.
Las obligaciones principales de la empresa
1. Evaluar los riesgos primero
El EPI es la última barrera. Antes hay que evaluar los riesgos de cada puesto e intentar eliminarlos o reducirlos con medidas colectivas u organizativas. Los EPI se usan cuando los riesgos no se pueden evitar o limitar lo suficiente por otros medios.
2. Elegir el equipo adecuado
La empresa debe determinar qué puestos necesitan protección individual, frente a qué riesgos y con qué características. Un guante genérico no sirve para todo: hay que elegir el nivel de protección según el riesgo real. En nuestra guía sobre la norma EN 388 de guantes explicamos cómo leer esos niveles.
3. Proporcionarlos gratuitamente
El Real Decreto 773/1997 establece que el empresario debe proporcionar los EPI a los trabajadores de forma gratuita. No se puede descontar su coste de la nómina ni pedir al trabajador que los compre.
4. Reponerlos cuando sea necesario
Un EPI deteriorado deja de proteger. La empresa debe garantizar su mantenimiento y sustituirlo cuando se desgaste, se rompa o pierda sus propiedades. Un casco golpeado o un guante perforado deben cambiarse.
5. Informar y formar
Los trabajadores deben saber de qué riesgos les protege cada equipo, cómo se usa, cómo se guarda y cuándo se cambia. Esta información debe ser comprensible y, cuando sea necesario, acompañarse de formación práctica.
6. Velar por su uso
No basta con entregar el equipo. La empresa debe asegurarse de que se utiliza. A su vez, el trabajador está obligado a usar correctamente los EPI que se le facilitan.
Cómo comprobar que un EPI es válido
- Marcado CE. Todo EPI comercializado en la UE debe llevarlo.
- Declaración UE de conformidad. El fabricante debe ponerla a disposición del comprador.
- Folleto informativo. Instrucciones de uso, almacenamiento, limpieza y caducidad, en el idioma del país.
- Norma técnica. El producto debe indicar las normas que cumple, por ejemplo EN ISO 20345 en calzado o EN ISO 20471 en alta visibilidad.
Un registro de entrega ayuda mucho
Aunque la forma concreta depende de cada empresa, es buena práctica documentar la entrega de EPI con un registro firmado por el trabajador: qué equipo, en qué fecha y con qué talla. Facilita la reposición y sirve como prueba de que la empresa ha cumplido.
Equipa a tu plantilla
En la sección de EPI y protección encontrarás protección ocular, auditiva y respiratoria, y en calzado de seguridad y guantes de trabajo el resto del equipo. Si necesitas equipar a varios trabajadores con distintas tallas, escríbenos y te ayudamos a preparar el pedido.



